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Ministerio de Cultura apoya el proyecto Folclor para la Convivencia

La consolidación del proyecto Folclor para la Convivencia es una realidad gracias al apoyo del Ministerio de Cultura y el Programa Nacional de Concertación Cultural, iniciativa desarrollada por la Fundación Castilla.

Este proyecto tiene como antecedentes, procesos de formación de semilleros en los barrios del sur de Montería desde 2010, copatrocinados por la Alcaldía de Montería. Recoge las experiencia de eventos similares de formación folclórica con los que se ha logrado consolidar un movimiento musical que se viene adelantando en las zonas más deprimidas de municipio de Montería, llevando capacitación y dotación, mediante la entrega en comodato de juegos de instrumentos folclóricos a las instituciones académicas Villa Margarita, Mogambo y Manuel Ruiz Álvarez, donde estudia la mayoría de beneficiados.

Mediante la conformación de semilleros se ha implementado y dotado de instrumentos desde 2010 con (gaitas, tambor alegre, tambor llamador, tambora doble parche, guache y maracas) – a jóvenes de los barrios Panzenú, La Gloria 1 y 2, y Furatena de la ciudad de Montería.

En el 2016, con el auspicio del Ministerio de Cultura se adelantó el proyecto Folclor para la Convivencia en las instituciones: Mogambo y Manuel Ruiz Álvarez al igual que el barrio La Gloria y el Biblioparque David Sánchez Juliao donde se capacitaron 250 jóvenes logrando la conformación de 20 grupos que mostraron su experiencia en la clausura realizada en el Biblioparque David Sánchez Juliao.

En el 2017 y 2018 con recursos propios se consolidaron los semilleros visitando las instituciones: Mogambo y Manuel Ruiz Álvarez al igual que el barrio La Gloria y el Biblioparque David Sánchez Juliao.

En lo referente a lo pedagógico y cualitativo, la apropiación es lo más relevante y al igual que los músicos de antaño, los jóvenes involucrados en los procesos musicales asimilan y transmiten a la vieja usanza de aprender escuchando. La música folclórica enseñada se perpetúa por medio de la tradición oral; es colectiva, no existe en ella una distinción formal entre quien la compone, ejecuta y escucha; es vernácula es decir, nativa; es autóctona y tradicional, manifestándose continua y permanentemente. Esta música, que es también una danza con sus variantes dependiendo del aire interpretado, expresa una historia, un sentir, un mensaje que reafirma identidad, un toque que preserva la música local, un manejo estético de cualificación sonora.

El proceso de enseñar los ritmos del Caribe colombiano, especialmente Cumbia, Porro, Fandango, Bullerengue y Mapalé, representa la expresión de un proceso social amplio esencialmente mestizo que se compenetra con su gente y entorno. La sonoridad que logran los estudiantes deja concluir que su ejecución tiene la técnica raizal que propende por golpes secos y buen manejo de la acústica. Todo ello es lo que ha permitido que se consolide un semillero folclórico que tiene como base en la actualidad diez instituciones que sirven de soporte a semilleros futuros y grupos independientes de comunidades donde esta iniciativa se ha venido proyectando. En 2019 se adelantará el proyecto en el área de influencia de los barrios: La Granja y P5, en la Instituciones Educativas: Antonia Santos, Colegio de Bachillerato Cecilia de Lleras, Institución Educativa Cristóbal Colón y la Institución Educativa María Goretti. En esta ocasión, además del aprendizaje de los instrumentos, se enfatizará en la composición de obras musicales por parte de los estudiantes.