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Matrimonio Servil: Modalidad de la Trata de Personas

Por Laura Daniela Garzón Robinson y Catalina Andrea Guerrero Rodríguez
Universidad Santo Tomás – Bogotá

En el periodo de los últimos cinco años diferentes instrumentos internacionales, han rechazado todas las formas de matrimonio forzoso, entendiéndose aquel como aquella práctica análoga a la esclavitud, donde se reduce a uno de los cónyuges a la condición de “cosa”, ejerciéndose sobre la persona todas las atribuciones características del derecho de propiedad por parte del otro. Por ello el derecho internacional ha reiterado en repetidas ocasiones la prohibición absoluta de este tipo de matrimonios, sin embargo con el paso de los años, la idea de que los matrimonios forzosos y precoces son formas de esclavitud, se ha perdido disfrazándose en costumbres y creencias que lo justifican. Incluso, existen prácticas semejantes a la esclavitud, las cuales se generan con posterioridad al matrimonio servil, debido a que usualmente la esposa termina en la servidumbre doméstica (Consejo de Derechos Humanos, 2010) y la esclavitud sexual.

Cabe citar el ejemplo, el caso Estados Unidos v. Sanga, (United States of América v. Sanga, 1992) en que un hombre después de casarse, había obligado a una mujer a trabajar como empleada doméstica por más de dos años y a mantener relaciones sexuales con él, el Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito de los Estados Unidos decidió por unanimidad que la mujer había sido tratada como una esclava, en contravía de lo dispuesto en la decimotercera enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, que prohibía la esclavitud y la servidumbre involuntaria. En los matrimonios serviles, las victimas (niñas y mujeres) no tienen más opción que realizar los trabajos que se esperan de ellas, entre los que se cuentan los oficios del hogar, labores agrícolas, o comerciales, además de tener relaciones sexuales no consentidas con sus maridos con la consecuencia muchas veces, -si se niegan a hacerlo, o si su desempeño es insatisfactorio-, de sufrir malos tratos físicos, psicológicos y sexuales. En vista de ello, es habitual que las víctimas del matrimonio servil no puedan escapar de su aterradora realidad, porque sus familias y/o la sociedad en que viven no las apoyan, ya por motivos económicos o en razón de las creencias tradicionales, culturales y religiosas.

 No obstante, esas creencias y prácticas no pueden servir de justificación. Los recientes avances en el derecho internacional exigen a los Estados abolir en su totalidad cualquiera de estas prácticas, además de confirmar que la esclavitud es un crimen contra la humanidad y por lo tanto, no hay cultura, tradición o práctica religiosa que pueda aducirse para justificar el matrimonio servil. Por otro lado, la reiteración de que los matrimonios forzosos y precoces son prácticas análogas a la esclavitud es fundamental, ya que permiten entender las violaciones a que se someten a las víctimas y el tipo de intervenciones que se requieren para; vigilar, penalizar y prevenir el matrimonio servil.

Desigualdad de Género

La principal causa del matrimonio servil es la desigualdad de género, ya que en variedad de creencias culturales y religiosas, se considera a las niñas y a las mujeres como objetos, incapaces de decidir por sí solas sobre sus vidas incluyendo decisiones referentes a cuándo y con quien quieren casarse. Las víctimas son obligadas a casarse, porque de esa forma es mucho más fácil controlarlas y, en el caso de las niñas, permite garantizar su virginidad y les da un período reproductivo más largo para dar a luz más hijos. Los efectos de la desigualdad de género se ven reflejados en los ordenamientos jurídicos de muchos estados, debido a que a pesar del derecho de la mujer a elegir cuándo y con quién casarse está reconocido en la normativa internacional de derechos humanos y la edad mínima para contraer matrimonio(18 de años), se mantienen altas tasas de matrimonios precoces, ya que estos estados tienen leyes que promueven la desigualdad respecto del consentimiento de los niños y las niñas donde se refuerzan y legalizan ideas sobre lo adecuado que es el matrimonio para las niñas a una edad más temprana que en el caso de los varones. Las leyes y costumbres patriarcales otorgan a la mujer y a la niña menos poder de negociación en relación con el matrimonio, la salud y los derechos sexuales y reproductivos.

Pobreza

Por otro lado, existen estudios (Fondo de Población de las Naciones Unidas, 2003) que indican que el Matrimonio Servil es más común en los hogares pobres. Ya que se señala, que una niña de un hogar más pobre tiene tres veces más probabilidades de contraer matrimonio que una niña de un hogar más rico. Al respecto, es importante señalar que el pago de una dote o el precio de la novia no denota necesariamente que la mujer se inmersa en un matrimonio servil. En este contexto, es la falta de consentimiento al matrimonio lo que constituye el abuso, no el pago. Sin embargo, en algunos países el pago de un valor por la novia hace que efectivamente el esposo se sienta con el ánimo de señor y dueño sobre sus esposa tal como si fuera un bien de su propiedad. En algunos casos, los padres obligan a la novia a aceptar un matrimonio servil para mejorar la situación económica o pagar las deudas de la familia. El pago, en efectivo o en especie, puede efectuarse a la familia de la mujer, a su tutor o a cualquier otra persona o grupo. En estos casos, la familia de la esposa obliga a esta a aceptar el matrimonio servil, porque su regreso al hogar significaría devolver el precio de la novia a su marido o a la familia de este. Cuando la novia ha sido obligada a contraer matrimonio a causa de una deuda, es frecuente que su familia no tenga la posibilidad de reembolsar el pago hecho por ella. Por ejemplo, si la esposa es víctima de violencia física, psicológica o sexual, su familia nuclear no la sacará de esa situación porque para hacerlo tendría que devolver el pago recibido.

Conflictos

Los conflictos y las situaciones post-conflicto contribuyen también a aumentar los matrimonios serviles, ya que las niñas y mujeres reclutadas o secuestradas por los grupos armados han sido forzadas a casarse con los combatientes o excombatientes. La cuestión del matrimonio servil en el contexto de los conflictos adquirió recientemente cierta notoriedad al adoptar el Tribunal Especial para Sierra Leona un fallo histórico en la causa Prosecutor v. Brima et al, (Prosecutor v. Brima, Kamara, and Kanu, 2008) en que por primera vez se reconoció que el matrimonio forzoso es un crimen contra la humanidad en virtud del derecho penal internacional.

Prácticas Culturales y Religiosas

El relativismo cultural se aduce con frecuencia como excusa para la comisión de violaciones análogas a la esclavitud, como el matrimonio servil y la esclavitud sexual, contra mujeres y niñas. Las sociedades que permiten el matrimonio servil se basan en un miedo abrumador a la sexualidad femenina y en la creencia cultural de que es necesario reprimirla y regularla.

Matrimonio Sin Consentimiento

Para comenzar a explicar esta forma de Matrimonio, es necesario comprender los conceptos que la conforman. En primer lugar por Matrimonio se entiende la; “unión de hombre y mujer concertada mediante determinados ritos o formalidades legales” (RAE, 2013). Así las cosas tenemos que es necesario el nexo entre una mujer y un hombre, a través de una formalidad ya por una práctica religiosa o legal. No obstante, con el paso del tiempo y debido al fenómeno de la Globalización, actualmente en varios países del mundo, se permite el matrimonio entre parejas del mismo sexo; sin embargo para los efectos de nuestra investigación este aspecto no resulta relevante puesto que nuestra principal víctima es la mujer, coaccionada por el poder y la potestad que ejerce el hombre sobre ella. Por otro lado, se encuentra la noción de Consentimiento, que hace referencia a la “manifestación de voluntad, expresa o tácita, por la cual un sujeto se vincula jurídicamente” (RAE, 2013). En consecuencia, es viable afirmar que esta forma de matrimonio es la unión de dos partes, en la cual una de ella o ambas, no han dado su consentimiento. Dentro del matrimonio servil, la falta de consentimiento, podría decirse que es el elemento fundamental para justificar esta forma de matrimonio. Sin embargo, existen matrimonios que pretenden ser uniones celebradas con el consentimiento de alguna de las partes, obligándolas a dar su consentimiento; pues en muchas ocasiones “el miedo al estigma y la presión de la familia a veces obligan a las víctimas de violaciones a dar su consentimiento” (Comisión De Derechos Humanos, 2002, pág. 22).

Venta de Esposas

Paralelamente a esta forma de Matrimonio Servil, esta la venta de esposas la cual es “una práctica por la que se obliga a una mujer a contraer matrimonio varias veces para que su familia adquiera dinero o bienes” (Comisión De Derechos Humanos, 2002). Por otro lado, la venta de esposas incluye también los matrimonios por correspondencia y matrimonios ficticios. Ahora bien, los Matrimonios por Correspondencia, son aquellos en los que mujeres de países en desarrollo de Asia Oriental y Meridional, Europa Oriental y América Latina se ofrecen en periódicos, revistas e Internet para casarse fuera de sus países de origen, generalmente con hombres de países desarrollados, o viceversa, pues se trata de ofertas publicadas por medios de comunicación donde redes de tratantes disfrazadas de “un esposo ideal”, ofrecen la mejor oferta de matrimonio para enganchar a la próxima víctima. Siendo las mujeres, las más vulnerables debido a su condición de género, y aquellas que tienen una situación económica vulnerable, constituyendo éste un factor de riesgo económico, que hace que estos matrimonios sean realizados con la esperanza de la mujer o joven que su situación económica mejore. Sumando a esto, la Comisión de Derechos Humanos afirma que las mujeres que abandonan a sus familias para casarse con un hombre en un país extranjero que nunca antes han visitado; “son vulnerables a una gran variedad de formas de explotación prohibidas por las normas internacionales vigentes” (Comisión De Derechos Humanos, 2002). Ya que, en éste tipo de matrimonios participan agentes comerciales, los cuales pueden ser las redes tratantes en sí mismas, y la víctima caer en este problemática por su propia “inocencia”, los agentes efectúan pagos a los padres de la novia o a otras personas; por permitir la venta de la futura esposa. Haciendo de éstas situaciones un estado de vulnerabilidad para la mujer, ya que como esposas en un país extranjero, las mujeres tienden a ser más vulnerables, puesto que se encuentran totalmente aisladas de su entorno social, ya que no tienen familiares o amigos que las ayuden. Por otro parte, y como se ha venido mencionado la esposa en muchas ocasiones no abandona a su esposo por temor a ser denunciada y cuando escapa de esta situación prefiere permanecer de manera ilegal y “no pedir asistencia por temor a ser expulsada o encarcelada” (Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, 2008).

De la misma manera, en esta forma de matrimonio como se mencionó con anterioridad se encuentran los Matrimonios Ficticios, en donde el matrimonio se celebra oficialmente cumpliendo con las formalidades exigidas pero con un objetivo “oculto”, el cual muchas veces se encuentra condicionado para que la mujer obtenga un permiso de residencia, pero luego las dos personas no viven juntas como marido y mujer. En estos casos, “la esposa es obligada a menudo a ganar dinero para un tercero mediante actividades generadoras de ingresos tales como la prostitución” (Comisión De Derechos Humanos, 2002) Finalmente, se puede decir al respecto que el Derecho Internacional ha establecido una distinción conceptual entre el matrimonio servil y el matrimonio arreglado por terceros o la venta de esposas, puesto que este último, requiere el consentimiento de ambas partes, mientras que en el matrimonio forzoso no existe el consentimiento por alguna de las partes. Así las cosas, para efectos de la presente investigación se entenderán por matrimonio no solo la unión de carácter legal sino aquella donde se comprueba cualquier forma de explotación y maltrato hacia la mujer o niña.

Consecuencias del Matrimonio Servil

Los ultrajes a los que se ven sometidas las víctimas, muchas veces se prolongan por años y años, culminando no en pocos casos con la muerte a manos del esposo o los parientes del mismo. Muchas de estas muertes son causadas por los malos tratos, pero en otros casos, la desesperación de la mujer llega a tal punto que el suicidio es el único camino a seguir, debido a que frecuentemente se le resta importancia a la carga psicológica a la que se ven constreñidas cuando son sometidas a vejámenes, maltratos, explotaciones e insultos que repercuten hondamente en su interior, perturbando su salud mental de forma permanente e irremediable. Por otro lado, según Save the Children en su publicación anual, Estado Mundial de las Madres (Garner, 2011), los recién nacidos de madres jóvenes tienen un riesgo dos veces más alto de morir antes de haber cumplido 1 año de edad que los hijos de mujeres de más de 20 años. Ya que si estos menores sobreviven, tienen la posibilidad de recibir un servicio de salud peor y de tener una nutrición inadecuada debido a la incapacidad de la madre de alimentarlos correctamente.